El Episcopado colombiano informó que el nuevo nuncio ya conoce este país, pues "durante sus primeros años en el Servicio Diplomático de la Santa Sede prestó servicio en esta Nunciatura Apostólica”.

La máxima autoridad de la Iglesia católica ha designado oficialmente al nuevo representante diplomático que operará en territorio colombiano. Tras un periodo de transitorios cambios en la estructura eclesiástica internacional, el Vaticano comunicó este 15 de agosto la elección de un nuevo prelado para ocupar la Nunciatura Apostólica en la nación sudamericana.

Una designación clave para la Iglesia local

El nombramiento recae sobre monseñor Angelo Accattino, quien tomará las riendas diplomáticas en reemplazo de monseñor Paolo Rudelli. Este último concluyó sus funciones en marzo pasado para asumir nuevas responsabilidades de alto nivel como Sustituto para los Asuntos Generales en la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

Desde la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) destacaron que el nuevo representante pontificio no es un rostro desconocido para el país. Las autoridades eclesiásticas locales recordaron que “durante sus primeros años en el Servicio Diplomático de la Santa Sede prestó servicio en esta Nunciatura Apostólica”.

Asimismo, el episcopado colombiano señaló que este antecedente “constituye un aspecto significativo de su nueva misión, que se desarrollará en un contexto de importantes desafíos para la sociedad colombiana y para la Iglesia que peregrina en el país”.

Retrospectiva y trayectoria internacional

El diplomático vaticano cuenta con una sólida formación y un amplio recorrido en diversas naciones alrededor del globo. Nacido en la localidad italiana de Asti el 31 de julio de 1966, recibió la ordenación sacerdotal en junio de 1994 y posteriormente se doctoró en Derecho Canónico.

Su ingreso al servicio diplomático de la Santa Sede se produjo a mediados de 1999. A lo largo de las décadas siguientes, ha desempeñado labores diplomáticas y pastorales en misiones ubicadas en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, además de colaborar directamente en la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.

Su carrera episcopal despegó formalmente en septiembre de 2017, cuando fue consagrado arzobispo y asignado como nuncio apostólico en Bolivia. A comienzos de 2023, fue trasladado para cumplir la misma función en Tanzania, cargo que desempeñó hasta su reciente designación para el territorio colombiano.

Desafíos actuales y respaldo episcopal

La llegada del nuevo delegado papal coincide con un panorama complejo marcado por urgencias sociales. Entre los retos inmediatos que afronta el país se encuentra la asistencia humanitaria a los miles de damnificados afectados por el movimiento telúrico registrado el pasado 10 de agosto en distintas zonas del territorio nacional.

Ante este escenario, la cúpula eclesiástica del país manifestó su profundo agradecimiento por la decisión pontificia y reiteró su total apertura institucional. “Los obispos de Colombia encomiendan a Dios el inicio de su misión y manifiestan su voluntad de continuar fortaleciendo, junto a él, los vínculos de comunión entre la Iglesia en Colombia y la Santa Sede”, enfatizó la institución católica a través de un comunicado oficial.

Finalmente, la conferencia episcopal recordó que la labor fundamental de un nuncio abarca la representación directa del Papa tanto ante el Estado y sus autoridades civiles como frente a las comunidades de fe locales, consolidando así la cooperación mutua y el entendimiento institucional.

Manuel García

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