El metal precioso recupera terreno en los mercados globales
El mercado de materias primas experimenta un nuevo repunte en los activos de refugio seguro, impulsado por la incertidumbre económica global. En este contexto, el oro alcanzó los 4 mil 434 dólares por onza, marcando así su cotización más elevada registrada desde el mes de junio.
Este incremento ocurre en la antesala de la publicación del reporte oficial sobre la inflación en Estados Unidos, un indicador económico considerado fundamental para anticipar las próximas decisiones de política monetaria que adoptará la Reserva Federal (Fed).
Factores detrás del repunte y la postura de los analistas
Durante la sesión de este martes, el metal dorado tocó su cota máxima antes de experimentar un ligero ajuste que moderó su avance hacia la zona de los 4 mil 390 dólares. Pese a esta corrección técnica, el movimiento extiende una racha positiva que supera el 7% de ganancia acumulada en el transcurso de la última semana.
Sin embargo, los expertos advierten que el comportamiento alcista enfrenta ciertos frenos. El incremento marginal observados en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense ha comenzado a restar fuerza a la carrera del metal.
Según explicó Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group, el reciente impulso alcista del oro cobró un dinamismo considerable tras la difusión de los informes sobre el mercado laboral estadounidense, los cuales reflejaron un debilitamiento más pronunciado de lo previsto por los economistas.
Expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal
Las cifras de empleo debilitadas generaron un cambio inmediato en la percepción de los inversionistas. El mercado comenzó a descontar la probabilidad de que el banco central estadounidense mantenga una postura más cautelosa, reduciendo las proyecciones de nuevas alzas en las tasas de referencia.
Este cambio de expectativas provocó una depreciación temporal del dólar y una contracción en los rendimientos de la deuda soberana de Estados Unidos, configurando un escenario macroeconómico sumamente favorable para la cotización de los metales preciosos.
Ahora, toda la atención de los inversionistas institucionales y operadores independientes se concentra en el próximo índice de precios al consumidor. El dato definirá si la tendencia alcista del oro logra consolidarse a largo plazo o si, por el contrario, la presión de los bonos gubernamentales obliga al activo a buscar nuevos soportes técnicos en las siguientes jornadas bursátiles.



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