En México, muchos jóvenes están acostumbrados a los cortes de agua, a esperar la llegada de una pipa o incluso a comprar garrafones para cubrir algunas de sus necesidades más básicas. La falta de suministro y los problemas con la calidad del agua se han vuelto parte de la vida cotidiana de muchas familias. No sorprende entonces que la escasez de agua sea el problema ambiental que más afecta a los jóvenes mexicanos. Pero una cosa es preocuparse y otra cambiar los hábitos. Aunque muchos creen que cambiar sus hábitos de consumo puede ayudar al medioambiente, no todos están dispuestos a dejar cosas que forman parte de su vida diaria. Eso es lo que muestra el informe Jóvenes en México 2026, elaborado por Fundación SM a partir de una encuesta a personas de entre 15 y 29 años. Los jóvenes saben que los problemas ambientales requieren cambios, pero llevarlos a su propia vida es más complicado cuando significa renunciar a cosas que usan o consumen todos los días. La escasez de agua ya afecta a uno de cada tres jóvenes en MéxicoLa escasez de agua está por encima de cualquier otro problema ambiental que preocupe a los jóvenes mexicanos. De acuerdo con el informe citado por Expansión, 33.2% considera que es el que más les afecta directamente a ellos y a sus familias, es decir, prácticamente uno de cada tres. La diferencia frente a otras preocupaciones es considerable. La basura aparece en segundo lugar, con 18.7%, seguida del cambio climático, con 12.6%. Más abajo se encuentran la contaminación del agua, con 11.8%, y la contaminación del aire, con 9.6%. El problema cambia según la región. En el Sur, 40.1% de los jóvenes considera que la escasez de agua es la principal afectación ambiental, seguido del Norte, con 38.4%. En cambio, en el Centro-Norte la mayor preocupación es la basura, con 27.7%. Estas diferencias también reflejan un problema más amplio: el agua no está disponible de la misma manera en todo el país. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más de la mitad del territorio de México enfrenta un nivel de estrés hídrico muy alto, principalmente en el noroeste, mientras que otras regiones cuentan con una mayor disponibilidad de agua. Los jóvenes quieren cuidar el medioambiente, pero pocos están dispuestos a cambiar sus hábitosCambiar la forma de consumir parece una buena idea, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Aunque 54.4% de los jóvenes cree que cambiar la forma de consumo puede ayudar a enfrentar los problemas ambientales, cuando se trata de dejar algunas cosas que usan todos los días, la respuesta cambia.  Por ejemplo, 71.4% dice que está poco o nada dispuesto a dejar de comer carne y 69.7% piensa lo mismo sobre renunciar al smartphone. Con el automóvil pasa algo parecido: 63.1% no estaría dispuesto a dejarlo. Incluso los viajes en avión o los productos fabricados de manera no sostenible son difíciles de abandonar para cerca de seis de cada diez jóvenes. El nivel de ingresos también influye. Entre los jóvenes con mayores ingresos, 88.1% está poco o nada dispuesto a dejar de comer carne y 85.1% piensa lo mismo del smartphone. En cambio, entre quienes tienen menores ingresos hay más disposición a dejar el automóvil: 44.8% estaría dispuesto a hacerlo. También hay diferencias por edad. Los jóvenes de 25 a 29 años están más abiertos a cambiar algunos de estos hábitos que quienes tienen menos años. Algo similar ocurre entre mujeres y hombres: ellas muestran una mayor disposición a dejar el smartphone, el automóvil y la carne. El problema del agua va más allá de cambiar los hábitosLa escuela también está ayudando a que los jóvenes sean más conscientes de estos problemas. De acuerdo con el informe, 61.5% considera que la educación ambiental que ha recibido lo ha hecho más consciente de su entorno, mientras que 60.5% asegura que lo aprendido se ha reflejado en cambios en su rutina, como ahorrar agua. Además, 57.6% dice que ha adoptado prácticas como evitar productos desechables y 76.8% aplica estos conocimientos fuera de casa, por ejemplo, al no tirar basura. Sin embargo, el estudio señala que todavía no hay evidencia suficiente para saber si esta educación está logrando cambios constantes en los hábitos de las nuevas generaciones. Pero resolver la escasez de agua tampoco depende únicamente de lo que haga cada persona. México enfrenta problemas de disponibilidad y distribución del agua que necesitan soluciones a largo plazo. Fernando González Villarreal, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advirtió que, si el acuífero del Valle de México continúa explotándose al ritmo actual, quedarían alrededor de 40 años de extracciones económicamente viables para abastecer a la población. Para los jóvenes que ahora tienen entre 15 y 29 años, ese escenario de escasez podría llegar durante su vida adulta. Por eso, el reto no solo está en cambiar algunos hábitos, sino también en exigir políticas públicas que mejoren la forma en que México administra y distribuye el agua durante las próximas décadas. Imagen | Pexels En Xataka México | Parece un lago perdido entre montañas; en realidad ayuda a abastecer de agua a millones de mexicanos En Xataka México | La deforestación y el desarrollo inmobiliario están acabando con los manglares en México. En cinco años hemos perdido más de 27,000 hectáreas (function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); - La noticia La Generación Z está creciendo con menos agua en México y enfrenta una decisión incómoda: cambiar sus hábitos o seguir igual fue publicada originalmente en Xataka México por Valeria Romero .

Los cortes recurrentes en el suministro, la dependencia de camiones cisterna y la adquisición constante de agua embotellada forman parte de la cotidianidad de gran parte de la juventud en México. Esta situación ha transformado el acceso al recurso básico en una preocupación prioritaria para las nuevas generaciones, evidenciando una problemática estructural que afecta tanto a la disponibilidad como a la calidad del líquido en los hogares del país.

La crisis hídrica como principal inquietud ecológica

De acuerdo con el informe titulado Jóvenes en México 2026, elaborado por la Fundación SM tras consultar a individuos con edades comprendidas entre los 15 y 29 años, la falta de recursos hídricos supera a cualquier otro desafío medioambiental. En concreto, el 33.2% de los encuestados señala que este inconveniente impacta de manera directa a sus núcleos familiares, posicionándose en el primer lugar de las alertas ecológicas.

El estudio detalla que la acumulación de desechos ocupa la segunda posición con un 18.7% de las respuestas, mientras que el calentamiento global se sitúa en el tercer peldaño con el 12.6%. Por debajo de estos rubros se ubican la contaminación del agua, que alcanza el 11.8%, y el deterioro de la calidad atmosférica, con un 9.6%.

Asimismo, el impacto territorial muestra variaciones significativas. En las zonas del sur del país, el 40.1% de los jóvenes identifica el desabastecimiento hídrico como su mayor reto ambiental, un porcentaje cercano al registrado en el norte con un 38.4%. Por el contrario, en la región centro-norte la acumulación de basura encabeza las preocupaciones con el 27.7% de las menciones.

Resistencia ante la modificación de rutinas cotidianas

A pesar de que el 54.4% de la juventud considera que transformar las pautas de consumo favorece la preservación ecológica, la disposición a renunciar a elementos habituales disminuye considerablemente. Un 71.4% de los participantes manifiesta estar poco o nada dispuesto a suprimir el consumo de carne, y un 69.7% comparte esa postura respecto a la utilización de teléfonos inteligentes.

El uso del automóvil privado presenta un rechazo similar, ya que el 63.1% de los consultados no contempla prescindir de este medio de transporte. Las limitaciones económicas también condicionan estas decisiones; los sectores con mayores ingresos muestran un rechazo del 88.1% hacia la eliminación de productos cárnicos y de un 85.1% en cuanto al uso de dispositivos móviles, mientras que los grupos de menores recursos exhiben una mayor apertura para dejar de usar vehículos particulares.

Educación ambiental y el panorama de largo plazo

El ámbito académico juega un papel fundamental en la concientización, puesto que el 61.5% de los consultados afirma que la formación escolar incrementó su sensibilidad hacia el entorno natural. Además, el 60.5% asegura haber aplicado modificaciones prácticas en sus rutinas diarias, destacando acciones enfocadas en la optimización del recurso hídrico.

No obstante, los expertos advierten que la resolución del problema excede el ámbito de las acciones individuales. Fernando González Villarreal, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alertó que la continuidad en los ritmos actuales de extracción en el acuífero del Valle de México dejaría un margen estimado de 40 años de extracciones económicamente viables para el abastecimiento poblacional.

Ante este escenario proyectado para su etapa adulta, las nuevas generaciones enfrentan el desafío de combinar la adopción de medidas de ahorro con la exigencia de políticas públicas orientadas a una gestión más equitativa y eficiente del agua en el territorio nacional.

Manuel García

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