La actividad industrial se estanca durante el primer semestre debido a la tensión comercial y arancelaria
El panorama económico para el sector secundario muestra señales de alerta tras confirmarse que la actividad industrial no registró ninguna variación positiva durante la primera mitad del año en comparación con el ejercicio anterior. Este comportamiento refleja un escenario marcado por la incertidumbre comercial transfronteriza y la aplicación de gravámenes sectoriales por parte de Estados Unidos.
Impacto en manufacturas y energía
Al analizar los componentes específicos del indicador, el sector manufacturero experimentó una contracción del 1.1% en el acumulado frente al primer semestre de 2025, arrastrando retrocesos generalizados en la mayoría de sus ramas productivas. De manera simultánea, las actividades asociadas a la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, así como el suministro de gas natural y agua por ductos al consumidor final, observaron una disminución del 0.2%.
Este debilitamiento generalizado en la producción ha repercutido de forma directa en el mercado laboral. Los registros oficiales evidencian una destrucción constante de puestos de trabajo dentro de las plantas manufactureras, contrastando con el comportamiento de otras ramas económicas.
Sectores con mejor desempeño y empleo
En el extremo opuesto del balance, la minería y la construcción lograron sostener cifras positivas. La actividad minera avanzó un 3.8% en el periodo, mientras que la industria de la construcción reportó un incremento del 2.1%. Este repunte en la construcción trajo consigo un dinamismo favorable en la contratación de personal, amortiguando parcialmente la pérdida de empleos en el sector manufacturero.
Factores detrás del estancamiento y perspectivas de los analistas
Especialistas económicos, como los de Banco Base, atribuyen esta atonía productiva a dos factores fundamentales: la barrera de los aranceles sectoriales estadounidenses —que impactan de lleno en las cadenas de valor automotrices y siderúrgicas— y el freno en la formación de capital debido a la cautela de los inversores ante el clima comercial actual.
Pese a este arranque flojo, el indicador mostró un ligero repunte mensual del 0.2% frente a mayo, encadenando dos trimestres consecutivos en terreno positivo. Desde la perspectiva de Banorte, existen elementos para vislumbrar un escenario más favorable a pesar de las fricciones con Washington, impulsado por anuncios recientes de inyecciones de capital en diferentes nichos industriales.
Por su parte, las proyecciones de Banamex apuntan hacia una reactivación paulatina de la producción manufacturera nacional. Esta recuperación estaría sustentada en la regularización de la extracción de crudo, el comportamiento favorable en la demanda eléctrica y el impulso previsto en las obras de infraestructura.
Asimismo, los expertos destacan que las ventajas arancelarias relativas que conservan ciertos productos nacionales en el mercado estadounidense continuarán actuando como un soporte clave para preservar la competitividad de las exportaciones mexicanas.



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