Preocupación eclesiástica ante la normativa de telecomunicaciones
La cúpula eclesiástica mexicana ha encendido las alarmas en torno al proyecto normativo enfocado en los derechos de los consumidores de radio y televisión. A través de un pronunciamiento oficial, la jerarquía católica alertó que las disposiciones contempladas en el marco regulatorio podrían otorgar facultades excesivas a los organismos gubernamentales, permitiéndoles decidir qué contenidos se catalogan como veraces o incorrectos.
El posicionamiento fue emitido en el marco de la convocatoria establecida por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, periodo en el cual se abrió el análisis ciudadano sobre las reglas que regirán las transmisiones masivas en el país. Los líderes religiosos enfatizaron que, aunque se reconocen ciertos aspectos positivos en la propuesta, existen apartados que vulneran principios fundamentales de convivencia democrática.
Entre la protección de derechos y el control gubernamental
Dentro de las disposiciones analizadas, el Episcopado valoró positivamente el veto absoluto a la censura previa, la salvaguarda de grupos en situación de vulnerabilidad frente a la publicidad engañosa y la promoción de un entorno mediático plural. Sin embargo, recalcaron que el Estado no debe asumir un rol de juez sobre las ideas, opiniones o dogmas de los ciudadanos.
“La verdad no se decreta, sino que se busca y se reconoce en el debate libre y plural”, señaló el organismo mediante un comunicado conjunto.
Para la institución, existe una delgada línea entre exigir rigor informativo a los profesionales de la comunicación y pretender que una entidad administrativa califique la legitimidad de las posturas ideológicas. Esto podría derivar en sanciones discrecionales que afecten el derecho fundamental a manifestar ideas sin temor a represalias institucionales.
Autonomía editorial y códigos de ética bajo supervisión
Otro de los puntos críticos señalados por los jerarcas católicos concierne a la independencia operativa de los medios de comunicación masiva. Según el análisis presentado, el proyecto otorga atribuciones a las oficinas gubernamentales para intervenir en la revisión y validación de los Códigos de Ética internos, así como para modificar determinaciones de los defensores de las audiencias.
“La autorregulación ética es un bien que florece en libertad; sujeta de modo permanente a la validación oficial, deja de ser autorregulación”, apuntó la CEM respecto a la intromisión en la soberanía de los órganos informativos.
Asimismo, los representantes eclesiásticos exigieron que la pluralidad contemplada en la normativa garantice el respeto absoluto a la libertad religiosa, incluyendo tanto a las diversas expresiones de fe como a aquellos sectores que deciden no profesar credo alguno, evitando así clasificaciones arbitrarias.
Llamado a la participación ciudadana y al diálogo nacional
Ante este escenario, la Conferencia del Episcopado Mexicano extendió una invitación abierta a la sociedad civil, instituciones académicas, gremios periodísticos y fieles en general para involucrarse activamente en la revisión de la propuesta regulatoria. Los líderes religiosos insistieron en que la defensa de la labor informativa resulta indispensable para mantener la salud democrática de la nación.
Finalmente, la jerarquía católica reiteró su disposición para entablar mesas de diálogo constructivo con las autoridades competentes y los concesionarios del sector, apostando por la educación mediática y la formación de ciudadanos críticos capaces de discernir contenidos en la era digital.



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