Hugo Aguilar asegura que aún se enfrenta a diario a críticas racistas por "la camisa", "el zapato" o "el peinado".

Por primera vez en 168 años, un magistrado de origen originario lidera el máximo tribunal de justicia en territorio mexicano. Se trata de Hugo Aguilar, un jurista de 53 años oriundo de San Agustín Tlacotepec, una comunidad mixteca situada en la región de Oaxaca, quien reconoció abiertamente que su llegada al cargo no habría sido posible sin la profunda transformación del sistema judicial implementada en el país.

Durante su primera intervención ante un medio internacional tras casi un año en funciones, el funcionario recordó sus años de trayectoria centrados en la defensa de los derechos comunitarios. Al reflexionar sobre su nombramiento, enfatizó: “Sin la reforma yo no estaría hiero” y añadió que en el pasado, como abogado litigante, su acceso al edificio judicial se limitaba estrictamente a traspasar la entrada principal.

Señalamientos y origen étnico

Ante los cuestionamientos que intentan vincular su ascenso con afinidades políticas hacia las administraciones federales pasadas y presentes, el presidente del máximo tribunal rechazó categóricamente tales versiones. Al respecto, argumentó con firmeza: “Si yo fuera, como dicen, del régimen o del expresidente o de la actual presidenta, yo hubiera sido ministro hace cinco o seis años“.

Asimismo, lamentó que la oposición y sus detractores eviten debatir sobre asuntos estrictamente jurídicos, enfocando sus ofensivas en cuestiones superficiales vinculadas a su apariencia personal. En este sentido, denunció que los cuestionamientos cotidianos apuntan directamente hacia su vestimenta, su calzado o su arreglo personal, resumiendo el fondo de los ataques con la siguiente frase: “La crítica hacia mi persona es (por ser) indio“, bajo el argumento infundado de que carece de capacidades o aptitudes para el puesto.

Entre la tradición y la autonomía judicial

La figura de Benito Juárez, primer mandatario de origen originario en la historia nacional y constructor de la república moderna, representa para el actual juez un estandarte fundamental. Al posar junto a uno de los retratos históricos en la sede judicial, afirmó que el prócer constituye una fuente constante de “inspiración y guía“.

No obstante, la modificación constitucional que permitió la elección de jueces mediante el voto ciudadano ha generado divisiones y severas críticas entre diversos sectores de especialistas y partidos de oposición. Los detractores advierten riesgos de politización y posibles presiones por parte del crimen organizado o corporaciones económicas. Frente a este panorama, el magistrado descartó tajantemente que la institución pierda su rumbo técnico: “Todos pensaban que la Corte iba a entrar a un terreno de activismo judicial, de tener resoluciones sin sustento jurídico, sin basarse en la Constitución“, detallando además que la advertencia sobre la pérdida de certeza jurídica es una postura que “Eso está totalmente descartado“.

Combate a la impunidad y cercanía social

El titular del poder judicial reconoció que la transformación del aparato de justicia representa una labor compleja y prolongada debido a los vicios arraigados durante décadas, los cuales han alimentado la percepción de impunidad y desprotección ciudadana. Ante este escenario, recalcó que la meta principal consiste en consolidar una postura estricta para erradicar las malas prácticas desde la cúspide hacia las bases del sistema.

A pesar de los retos operativos y las advertencias sobre la vulnerabilidad del nuevo modelo de elección popular, el balance interno de su gestión es calificado como favorable. Desde su perspectiva, los resultados comienzan a reflejarse en la disminución del rezago de expedientes y en una mayor apertura hacia las demandas de la población.

Raíces y humildad en el servicio público

Fiel a sus costumbres, el jurista integra elementos artesanales elaborados por su propia madre en su indumentaria formal, manteniendo vivo el recuerdo de su infancia en las comunidades mixtecas y las ceremonias agrícolas tradicionales. Para él, mantener el vínculo con su comunidad natal es una prioridad inquebrantable, recordando la advertencia materna de no perder la sencillez.

Para concluir, el magistrado enfatizó que el ejercicio de la máxima responsabilidad jurídica no debe traducirse en distanciamiento social, sintetizando su visión institucional con la premisa de que “El cargo no nos hace más, no nos hace menos, no nos debe hacer inalcanzables“.

Redacción

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