La Santa Misa se celebró en la parroquia San Juan Bosco, en la capital venezolana, y estuvo presidida por el Arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord.

El arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord (al centro), junto a los obispos auxliares, Mons. José Dionisio Gómez (derecha) y Mons. José Manuel León (izquierda). | Crédito: Arquidiócesis de Caracas.

La Iglesia católica en Venezuela cuenta desde este sábado con dos nuevas autoridades eclesiásticas tras la consagración episcopal de monseñor José Dionisio Gómez y monseñor José Manuel León. Ambos prelados recibieron la plenitud del sacramento del orden en una concurrida ceremonia para asumir formalmente sus funciones como obispos auxiliares de la capital venezolana, colaborando estrechamente en la labor pastoral junto a monseñor Carlos Márquez.

Una masiva eucaristía presidida por el arzobispo metropolitano

La solemne celebración litúrgica tuvo lugar en el templo parroquial de San Juan Bosco, situado en Caracas, un recinto que se vio completamente abarrotado por fieles devonos, sacerdotes y miembros de distintas comunidades religiosas que quisieron ser testigos del acontecimiento histórico. La eucaristía estuvo encabezada por el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord.

El solemne acto contó además con la presencia de destacadas figuras diplomáticas y eclesiásticas de rango internacional. Entre los asistentes sobresalieron el Nuncio Apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín; el arzobispo de Valencia y máximo representante del episcopado venezolano, monseñor Jesús González de Zárate; así como los obispos invitados que llegaron desde el extranjero, tales como el presidente de la conferencia episcopal colombiana, monseñor Francisco Javier Múnera, y el obispo de Funchal, monseñor Nuno Brás.

Un ministerio pastoral marcado por la resiliencia y la caridad

Durante su prédica central, el arzobispo Biord expresó su profundo agradecimiento a las autoridades eclesiásticas superiores por la designación de estos nuevos colaboradores para guiar a la grey caraqueña. Asimismo, repasó los antecedentes humanos y el trayecto pastoral de ambos consagrados, extendiendo un reconocimiento especial a sus familias por haber nutrido sus respectivas vocaciones religiosas.

El jerarca católico relacionó el inicio de este nuevo mandato episcopal con el contexto social actual del país, marcado recientemente por emergencias naturales. “Reciben hoy el episcopado. Un ministerio marcado por los terremotos y la caridad. Los nuevos obispos nacieron un año antes del terremoto del ‘67 y su episcopado inicia en el marco de este doblete sísmico que ha sacudido nuestra tierra venezolana, que ha destruido edificios pero no la misión, que se ha visto movilizada”, afirmó con firmeza monseñor Biord.

Asimismo, el arzobispo hizo énfasis en la generosa respuesta solidaria que la ciudadanía ha demostrado recientemente frente a las adversidades, un impulso que motiva a la institución eclesiástica a priorizar la atención a los sectores más desfavorecidos y a caminar hacia las periferias existenciales. “El Señor les unge la cabeza para evangelizar a los pobres, para proclamar su Palabra, para consolar, bendecir, santificar, enseñar, servir al pueblo”, puntualizó, recordando que la vocación del servicio debe ser el sello distintivo de su labor.

Compromiso absoluto frente a los desafíos del país

Hacia el cierre de la liturgia, los flamantes obispos tomaron la palabra para expresar su gratitud a la feligresía y a la jerarquía eclesiástica por la confianza depositada en sus personas para asumir tan alta encomienda eclesiástica.

Por su parte, monseñor Gómez dedicó emotivas palabras a sus familiares, en especial a sus padres, quienes decidieron emigrar desde Portugal para echar raíces en territorio venezolano, agradeciendo también a la delegación diplomática lusa presente en el recinto por honrar sus raíces familiares.

En su turno, monseñor León destacó la importancia de mantener una cercanía genuina con los ciudadanos que atraviesan momentos difíciles en la nación sudamericana. “La Venezuela de hoy no necesita pastores distantes, sino pastores de corazón abierto, capaces de secar las lágrimas, tender puentes, sembrar reconciliación y renovar la fe de un pueblo que no se rinde, ni siquiera por un terremoto”, aseveró.

Finalmente, ambos líderes religiosos renovaron su promesa de entrega ante el clero y los fieles presentes. “Este es el gran compromiso que asumimos hoy ante nuestro clero, las religiosas y cada uno de los fieles: entregarnos por entero sin reserva al servicio de la evangelización y de la paz en nuestra patria”, concluyó el nuevo obispo auxiliar, encomendando su camino pastoral a la protección espiritual de la Virgen de Coromoto y de figuras insignes de la santidad local.

Manuel García

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