Una nueva etapa en la revisión comercial norteamericana
La relación bilateral y la revisión del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá atraviesan un momento de profunda transformación bajo la administración de Donald Trump. Lejos de los esquemas tradicionales de cooperación económica, el modelo actual responde a intereses corporativos muy específicos que redefinen las reglas del juego en la región.
En una entrevista exclusiva con este medio, el historiador y analista geopolítico Alberto Saavedra profundizó en las implicaciones de esta nueva dinámica y advirtió sobre el peso que ejercen los grandes capitales estadounidenses en la política exterior. Según el especialista, el modelo actual busca satisfacer a una élite económica transnacional por encima del bienestar ciudadano tradicional.
"El modelo cambia completamente con Trump, quita los subsidios. Pero Trump llega 2024 en el entendido de que quien gobierna Estados Unidos no es la política, es un montón de plutócratas y queda totalmente claro que los grandes capitales estadounidenses son los que están sacando réditos de las pequeñas conquistas en Latinoamérica donde ellos van a tener inversiones, donde ellos van a extraer materias primas, donde ellos van a comprar bienes raíces", explicó Saavedra.
El experto añadió que estas alianzas internacionales responden estrictamente a minorías con capacidad de inversión: "Todas estas grandes alianzas que está haciendo internacionales, y sobre todo en Latinoamérica, van más para satisfacer a ese pequeño grupo de plutócratas que va a terminar invirtiendo que a los estadounidenses en general. Ya no los tiene en cuenta en absoluto. Si algo le preguntaron por ahí de marzo que empezó a subir los precios por por la inflación, dijo, ‘I don’t care, I just don’t care’. O sea, la economía del día a día no me importa".
Asimismo, calificó el panorama político estadounidense bajo una óptica crítica: "Entonces, en Estados Unidos -sean demócratas o republicanos- ya no conciben a la democracia como aquello para satisfacer a un pueblo, sino para satisfacer a una plutocracia: una gerontocracia, porque están viejos, y una caquistocracia, porque esos viejos también están tontos".
El impacto del T-MEC y la estrategia diplomática mexicana
Tras superar el desafío logístico y diplomático que representó la celebración de la Copa del Mundo en la capital mexicana, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha enfocado sus esfuerzos en la negociación del tratado comercial. A diferencia de Canadá, que ha enfrentado tensiones arancelarias severas bajo la gestión de Mark Carney, México ha logrado sortear los momentos de máxima presión con acuerdos estables en sectores clave como la exportación agropecuaria.
La decisión oficial de plantear una vigencia extendida del acuerdo comercial hasta el año 2042 refleja, según el análisis, la percepción de estabilidad que la Casa Blanca reconoce en la actual administración mexicana, minimizando riesgos de fracturas económicas drásticas a corto plazo.
"Si bien nos cerrarán de repente el ganado, a ciertas exportaciones -que puedo entender que también Estados Unidos se ponga más recio en cuestión de qué productos me estás trayendo y en qué condiciones-, creo que era necesaria esa revisión. Actualmente no hay gran castigo económico a México. No se han incrementado los costos de la canasta básica a un punto en que meta en riesgo la elección intermedia de Morena en México, que requieren sí o sí mantener las posiciones de poder, y tampoco creo yo que arruine o meta en problemas a la siguiente elección presidencial", detalló el historiador.
Del nearshoring al proteccionismo absoluto
Uno de los puntos centrales del análisis radica en la evolución de las cadenas de suministro. Mientras que las administraciones demócratas impulsaron el nearshoring para relocalizar industrias fuera de continentes lejanos, la llegada de la segunda administración republicana ha endurecido la postura comercial.
"El interés que tenía Estados Unidos de la producción nearshoring con los demócratas, alejándose del offshoring con fábricas en otros continentes, se quiebra totalmente ese pensamiento cuando llega el Trump 2, porque ahora el nearshoring ya no basta. Ya no basta en México acercar a Estados Unidos las industrias, sino ahora -en una visión proteccionista de de Trump, y productiva sobre todo- tampoco basta con que las empresas se acerquen a Estados Unidos, sino quitárselas ni siquiera a tus competidores, quitárselas a tus aliados para hacerte el más poderoso de los tres, si de por sí ya lo son. Eso es lo quiere Trump", puntualizó Saavedra.
Gracias a las gestiones encabezadas por funcionarios federales, México ha conseguido mantener flujos comerciales vitales a pesar de los desafíos sanitarios en el sector agropecuario, demostrando capacidad de interlocución frente a contrapartes tan estrictas como el Departamento del Tesoro.
El trasfondo electoral en Estados Unidos y el factor latino
De cara a los próximos comicios en la Unión Americana, el escenario electoral muestra fisuras inéditas impulsadas por la geopolítica en Asia Occidental y el descontento migratorio. El desgaste de figuras vinculadas a la política exterior tradicional comienza a reflejarse en las urnas locales.
El analista destacó que el peso demográfico de la comunidad mexicana, que supera los 40 millones de personas, jugará un rol determinante a través de la participación electoral y el rechazo a políticas punitivas migratorias.
"Lo que pasó en Gaza, lo que está pasando económicamente con Irán y lo que está pasando con los migrantes, que es un asunto de derechos humanos más allá de que tengas o no familia migrante allá, creo que la población estadounidense no es nada tonta, luego la menospreciamos mucho, pero claramente son seres humanos y se dan cuenta de lo que está pasando y lo van a reflejar en la cuestión electoral", concluyó.



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