Una historia que pudo terminar en tragedia tuvo un final favorable después de que un canino, bautizado temporalmente como Pulsi, lograra reencontrarse con sus verdaderos dueños tras sobrevivir a un peligroso incidente en el sistema de transporte subterráneo de la capital mexicana.
El incidente en la Línea B y las labores de rescate
Los hechos ocurrieron alrededor de las 7:00 horas de un lunes, cuando la circulación de los convoyes en la Línea B, que conecta Buenavista con Ciudad Azteca, tuvo que ser interrumpida momentáneamente. El operador de un tren detectó la presencia del animal de pelaje oscuro y largo corriendo por la zona de vías, por lo que dio aviso inmediato al puesto de control.
Elementos de Protección Civil del Sistema de Transporte Colectivo (STC) se movilizaron con rapidez para intervenir en el sitio. Tras aplicar los protocolos de seguridad necesarios, lograron asegurar al can, quien preliminarmente había sido dado por muerto tras recibir una descarga eléctrica mientras deambulaba por las inmediaciones de la estación Impulsora.
Atención médica y el reencuentro con su familia
Una vez puesto a salvo, el animal fue trasladado al Centro de Transferencia Canina (CTC) del organismo. En dicho espacio, especialistas veterinarios le proporcionaron los primeros auxilios y lo mantuvieron bajo estricta observación médica. Debido a las circunstancias de su localización, el personal optó por llamarlo provisionalmente Pulsi.
No obstante, el martes 11 de agosto, dos personas acudieron a las instalaciones del refugio afirmando ser los tutores legales del animal y aclarando que su nombre real es Blaky. Para acreditar su parentesco, presentaron la cartilla de vacunación correspondiente y, al momento de verlo, el perro reaccionó de inmediato reconociéndolos.
Los dueños explicaron que el ejemplar tiene cinco años de edad y se caracteriza por ser sumamente inquieto, lo que facilitó que escapara de su domicilio. Tras realizar una intensa búsqueda que incluyó estaciones cercanas como Ecatepec, fueron informados sobre el rescate de un can con características similares en la estación Impulsora y su posterior traslado al CTC.
Recomendaciones médicas y el rol del Centro de Transferencia Canina
Luego de firmar la documentación requerida y comprobar formalmente la propiedad del animal, los responsables recibieron al can con la promesa de brindarle mayor vigilancia y cuidado en el futuro para evitar nuevos percances que pongan en riesgo su integridad.
Ante las secuelas del accidente, el personal médico sugirió a los tutores someter al can a un electrocardiograma y un chequeo general con el fin de descartar daños cardiacos o fallas orgánicas derivadas de la descarga eléctrica. Asimismo, recomendaron dar seguimiento a los golpes presentados en la cabeza y una extremidad posterior, además de curar las laceraciones en los cojinetes causadas por su paso sobre las instalaciones ferroviarias.
Las autoridades recordaron que el CTC del Metro funciona desde el año 2017 como un albergue temporal enfocado en salvaguardar la vida de los animales que ingresan a las zonas de riesgo de la red de transporte. El sitio opera gracias a la solidaridad ciudadana y al suministro de donaciones en especie, tales como alimento seco y húmedo, así como accesorios especializados.



Add comment